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20 DE NOVIEMBRE - DÍA DE LA SOBERANÍA

         

El documento elegido para caracterizar la efeméride del 20 de noviembre, fecha que recuerda la Batalla de Obligado y que desde 1974  se celebra como el “Día de la Soberanía Nacional”, se trata de una nota enviada por el Encargado de los Negocios Orientales en Buenos Aires, el uruguayo Antonio de los Reyes, dirigida al Señor Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Buenos Aires en la Confederación Argentina, Felipe Arana. En la misma, Reyes expone que los residentes y exiliados uruguayos en Buenos Aires, quienes no han participado de las gloriosas batallas que han librado sus hermanos junto a los soldados argentinos de la Confederación contra los “salvajes unitarios” y la intromisión extranjera, están dispuestos a dar lucha por la soberanía de los pueblos libres de América.

Lo que ocurrió aquel 20 de noviembre de 1845 en aguas del río Paraná, en un recodo donde el cauce se angosta, conocido como Vuelta de Obligado (actualmente  localidad de Obligado, partido de San Pedro) fue la defensa a la invasión fluvial de dos potencias extranjeras (Francia e Inglaterra) avasallando la soberanía territorial de la Confederación Argentina  que se encontraba bajo al gobierno de Juan Manuel de Rosas (Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y encargado de los asuntos de la Guerra y la Paz de la Confederación).

¿Pero, que tiene de significativa esta batalla y como se relaciona con el documento destacado que ha sido seleccionado?

Para comprender como se sucedieron los acontecimientos y por qué estos residentes y exiliados uruguayos se sintieron involucrados en la causa manifestando un sentimiento de hermandad de pueblos libres americanos, es necesario tener en cuenta los siguientes sucesos:

 

El bloqueo francés 1838-1840

En este primer bloqueo la escuadra francesa cerró el comercio de la ciudad de Buenos Aires y los puertos fluviales de la Confederación, debido a que Rosas se negó a aceptar la exigencia de exceptuar a los súbditos franceses de las obligaciones del servicio militar y darle un trato y beneficios de nación más favorecida a  Francia.

Como respuesta, los franceses aglutinaron a los opositores de Rosas impulsando un movimiento revolucionario en el Estado Oriental del Uruguay y en provincias argentinas opositoras con el objeto en común de sacar a Rosas del poder. 

Rosas y sus aliados se mantuvieron con firmeza, se negaron a aceptar imposiciones por la fuerza de parte de una potencia extranjera y lograron vencer sucesivamente todas las amenazas que se cernían sobre el dominio federal en Buenos Aires.

El tratado Mackau –Arana puso fin al bloqueo y Francia no pudo conseguir la victoria deseada.

 

La situación de la Banda Oriental

En el contexto del primer bloqueo, los franceses solicitaron al Presidente Manuel Oribe utilizar el puerto de Montevideo como base naval, pero ante su negativa decidieron apoyar la revuelta de su opositor, el General Fructuoso Rivera. En octubre de 1838 Oribe tuvo que dejarle el poder y fue a refugiarse a Buenos Aires, donde Rosas lo recibió como al Presidente legítimo del  Estado Oriental del Uruguay, desconociendo así la autoridad de Rivera.

Rivera, apenas asumido el poder, declaró la guerra “no al bemérito pueblo argentino, sino que al tirano del pueblo inmortal de Sudamérica”.

 

El bloqueo anglo-francés 1845-1850

En este segundo bloqueo las escuadras británicas y francesas cerraron el comercio a todos los puertos de la Confederación Argentina y los de la República del Uruguay (salvo Montevideo donde estaban sus aliados).

La República del Uruguay  se encontraba en medio de una guerra civil entre los caudillos Manuel Oribe y Fructuoso Rivera conocida como “Guerra Grande”.

Oribe acudió a Rosas, buscando apoyo para recuperar el gobierno que había perdido ante Rivera. Rosas accedió con aporte de tropas y armamento. Con esta ayuda, Oribe invadió el Uruguay y sitió la ciudad de Montevideo, consolidando así lo que se llamó  el “Gobierno del Cerrito” que  controlaba casi todo el territorio uruguayo menos Montevideo.

La intervención de fuerzas extranjeras motivó que Francia e Inglaterra decidieran participar  en el conflicto, apoyando al autodenominado "Gobierno de la Defensa" protegido por Brasil, el Reino Unido y Francia y  autoconvocándose como mediadores en el conflicto.

Rosas fue intimado a retirar sus tropas, pero rechazó la intimación. Inmediatamente, la escuadra porteña que bloqueaba Montevideo fue capturada por la flota combinada.

 

La cuestión de los ríos interiores

Los gobiernos británico y francés tenían un claro objetivo económico y comercial en este asunto: pretendían lograr garantías que permitieran el comercio y el libre tránsito de sus naves por el estuario del Río de la Plata y todos los ríos interiores pertenecientes a la cuenca del mismo.

Sin embargo, Rosas sostenía que la navegación de los ríos interiores de la Confederación era exclusiva de los buques de la misma y que toda excepción debería ser autorizada por la autoridad nacional que, según lo establecido por el Pacto Federal de 1831, era el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, o sea, el mismísimo Juan Manuel de Rosas.

 

Batalla de Obligado

Establecido el bloqueo Francia e Inglaterra decidieron, sin la autorización correspondiente,  realizar una incursión de los buques en ríos interiores con un claro objetivo económico y comercial,  lo que significaba un abuso a la soberanía territorial argentina.

 

El 20 de noviembre de 1845 tuvo lugar el enfrentamiento conocido como la Batalla de Vuelta de Obligado. La escuadra agresora intentaba avanzar hacia el norte. El encargado de la defensa del territorio nacional fue el General Lucio N. Mansilla, quien tendió de costa a costa barcos “acorderados” sujetos por cadenas. La escuadra invasora contaba con fuerzas muy superiores y modernas que las locales. A pesar de la heroica resistencia de Mansilla y sus fuerzas, la flota extranjera rompió las cadenas y se adentró en el Río Paraná.

Ocho meses después de haber forzado el paso hacia el norte en el enfrentamiento de Vuelta de Obligado, la campaña anglo-francesa se transformó en un total fracaso económico y militar.

Como resultado de todas estas acciones, finalizó la intervención de las fuerzas navales anglo-francesas y, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Thomas Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presentó humildemente ante Juan Manuel de Rosas “el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta”.

 La batalla de Vuelta de Obligado, pese a haber sido una derrota táctica, significó una victoria diplomática para la Confederación Argentina, debido al alto costo que demandó la operación. Implícitamente, la resistencia opuesta por el Gobierno argentino, obligó a los invasores a aceptar la soberanía argentina sobre los ríos interiores. Gran Bretaña, con el Tratado Arana-Southern, de 1847, concluyó definitivamente este conflicto y ordenó el retiro de su flota. Francia tardó un año más, hasta la firma del Tratado Arana-Lepredour.

Estos tratados reconocieron la navegación del río Paraná como una navegación interna de la Confederación Argentina y sujeta solamente a sus leyes y reglamentos, lo mismo que la del río Uruguay en común con el Estado Oriental. De esta manera ambos países actuando en conjunto y colaboración pudieron hacer valer la soberanía territorial americana contra fuerzas internacionales muy poderosas.

 


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